En la tarde noche del sábado 11 de abril, nuestra Señora del Carmen vestida con el hábito Carmelita, cuatro piezas como luceros, rodeada de claveles y sobre andas. Dignamente y acorde al marco en el que nos encontramos en esta cincuentena de Pascua; llenó las calles de Alcalá de ilusiones, esperanzas y peticiones. Que ascendían al Padre entre las volutas de humo perfumado salientes de los incensarios que mecían nuestros incansables acólitos, desde el primero hasta el último, fieles, perfectos.
Allá sobre las 17:15 h, la Cruz de Guía asomó en una tarde encapotada y con viento. Bajo sus pies, hermanos y devotos hasta la médula mirando al horizonte, con su silencio y rezos camino del convento de las Úrsulas. Roto únicamente en las cercanías del convento en el que fue recibida con un repique de campanas que la proclamaban "Regina Coeli".
En su interior bajo la presencia de sus hermanas, el rezo del cuarto misterio del Rosario y de nuevo el racheo de las sandalias como despedida junto al canto del “Regina Coeli".
En la calle, nos esperaba llovizna que también quería acompañar a la Reina de los Mares y viéndonos obligados a enfundar la imagen; aligeramos el ritmo con el que así llegamos a la Insigne Catedral Magistral, en la que por primera vez en su historia la Virgen visitaría.
Reverencia al Santísimo Sacramento en su capilla de San Pedro (porque, cómo no se iba a encontrar la Madre con su Hijo resucitado), recorrió las naves catedralicias hasta llegar al altar donde presidiría la Santa Eucaristía y pregón de Glorias.
Y a la voz de “A esta es” el “Rosa Carmeli” como despedida y vuelta gloriosa, levantada por nuestras hermanas y devotas, emocionadas, orgullosas. Tras la puerta de la Magistral la AMC La columna arropando a nuestra Virgen en todo momento, sin descanso. Querida por ese gran numero de devotos y cofrades alcalaínos que en ningún momento la dejaron sola, custodiándola con la mirada, con sus hombros, con su voz.
Allá, sobre 23:30 h tres llamadas a las puertas de su hogar y la Virgen del Carmen traspasaba el dintel para descansar después de un día grande en la historia de nuestra Hermandad y esperando ansiadamente al mes de julio, para que la Reina del Carmelo vuelva a llenar de luz la calles de su ciudad.
Y después de estos días, en los que la emoción supuestamente descansa. Continuamos con el corazón acongojado por todas las muestras de cariño que se hicieron notables a través de cada persona que acompañó a nuestra Madre. No podemos, ni dejaremos de daros las gracias.
A la Hermandad de Nuestro Padre Jesús Resucitado y Nuestra Señora de la Salud y el Perpetuo Socorro; por la tan cuidada organización. Por cada una de las atenciones prestadas.
A la Hermandad de la Virgen de la Cabeza de Alcalá de Henares, por acompañarnos desde el principio, bajo la lluvia y hasta el final.
A la AMC La Columna, por no dejar de alabar a nuestra Madre con coraje a través de vuestros instrumentos.
Gracias a todos y cada uno de vosotros.
Gracias a todos y cada uno de vosotros.