Como ya es tradicional, la procesión "de vuelta" de la imagen de la Virgen del Val, desde la Emita hasta la Catedral Magistral, puso punto y final a las fiestas en honor a la patrona de Alcalá de Henares, haciendo la visita a Nuestra Señora del Carmen, en nuestra sede, sita en el Convento Carmelita de la Plaza de los Doctrinos, donde es recibida por toda la corporación municipal, para ser posteriormente acompañada a la Catedral.
Así mismo, se participó por parte de esta Hermandad, en los actos de Nuestra Señora del Val y en la multitudinaria paella solidaria a beneficio de Cáritas que se pudo degustar el domingo en la explanada de la Ermita, punto de encuentro además de las Peñas de Alcalá; donde se estima una recaudación aproximada de 3.500 euros.
Como publica Diario de Alcalá en su artículo según la tradición, en 1184, cuando Alcalá y su comarca llevaba más de medio siglo reconquistada a los musulmanes, un labriego que cultivaba las tierras de su amo a orillas del Henares cayó accidentalmente al río. Apenas sabía nadar, así que pidió ayuda al cielo y en el último suspiro vio cómo se la aparecía una Virgen con un niño en brazos y le sacaba del agua. A salvo en la orilla, trató de encontrar la imagen para expresarle su gratitud pero no la halló.
Días después, trabajando la tierra, topó con su arado algo duro en el subsuelo; desenterró el bulto y comprobó que era la imagen en alabastro blanco de la Virgen con niño que le había salvado. Se la llevó emocionado a su señor, y éste la colocó en un rincón de su casa para que los protegiera.
Pero a la mañana siguiente el señor comprobó que había desaparecido de la casa. Pensó entonces que el labriego se la había robado y fue a pedirle cuentas, pero éste le dijo que no sabía nada de la Virgen. Se fueron entonces a buscarla por la finca y la encontraron en el lugar donde fue hallada con el arado, o más exactamente encajada en el tronco del árbol. Entendieron que la Virgen no quería abandonar aquel paraje y allí le levantaron una ermita, donde comenzó a ser venerada como la Virgen del Valle, luego Virgen del Vado y finalmente Virgen del Val.
En estos 800 años son muchas las historias de prodigios de la Virgen del Val en Alcalá. El más conocido está fechado el 8 de junio de 1635, cuando los vecinos sacaron en procesión su imagen para que aliviara la devastadora sequía que arrasaba los campos y mataba de sed al ganado. Y se asegura que, nada más salir de su ermita, una nube se colocó sobre las andas de la Virgen y, al enfilar la calle Mayor, comenzó a llover torrencialmente.